La tormenta

Este relato lo escribí cuando tenía doce años para un concurso literario de mi colegio. Pensé en cambiarle muchas cosas cuando lo volví a leer años más tarde, pero al final no le toqué ni una coma, está tal como lo escribí entonces. No es gran cosa, pero le tengo cariño y me me apetecía ponerlo.

La tormenta

El capitán alzó la vista. Esos negros nubarrones no iban a favorecer la pesca. Tras cuarenta años de experiencia en su profesión, podía distinguir bien las nubes de tormenta, y las que tenía ante sus ojos eran las peores que había visto. La tempestad empezaría poco después del crepúsculo. Sería una noche bastante larga.

La tripulación de su pequeño pero fiable barco de pesca estaba compuesta por cinco miembros, todos ellos con una gran experiencia en lo que al mar y a la pesca se refiere. El capitán confiaba ciegamente en ellos, puesto que lo habían acompañado a lo largo de los últimos años en sus travesías y siempre habían respondido de una manera eficaz. Habían salido del puerto de Cartagena hacía ya más de seis meses con destino a las aguas del Atlántico Norte y, con las bodegas repletas de pescado se disponían a regresar.

– Esta noche habrá tormenta – dijo el capitán a sus compañeros, aunque todos ellos ya lo sabían – Y nos vamos a mojar de lo lindo.

Inmediatamente se pusieron a trabajar, dirigidos por el capitán, para dejar todo preparado de modo que se afrontara la tormenta de la mejor manera posible. Aunque confiaban en su navío el telegrafista preparó un SOS por si acaso. Cuando acabaron ya estaba anocheciendo, la tormenta no tardaría en llegar. Ya se veían algunos relámpagos lejanos y empezaba a caer una suave llovizna. Cada vez estaban más pendientes del barómetro, que descendía sin pausa.

Media hora después, la tormenta se les había echado totalmente encima. La lluvia no era comparable a ninguna que el capitán hubiera visto. El cielo se iluminaba a intervalos cada vez más seguidos. Había relámpagos y rayos por doquier. El viento era ya propio de un huracán. Las olas eran indescriptibles, de una altura colosal, con una fuerza que superaba todo lo que el capitán hubiera podido sospechar.

Con este panorama, es fácil suponer que el capitán no estaría precisamente tranquilo en su nave. Las olas se habían tragado ya a tres de sus hombres, y los demás se agarraban a lo poco que quedaba sujeto en el barco. El telegrafista intentaba a duras penas enviar un SOS pero, ¿qué navío, por muy grande que fuera, iba a acudir con esa tormenta?. La tempestad superaba todas las expectativas y, aunque fuera muy resistente, el barco no tardaría mucho en volcar.

El capitán apenas oyó el grito de otro hombre cuando cayó al mar, acallado por el ruido de las olas y del viento. Solamente pensaba en su infancia, cuando su padre, ya fallecido, le había enseñado todo lo necesario para poder dirigir un barco de pesca como el suyo. Recordaba como su padre había muerto durante una tormenta en la que su pequeña nave había naufragado, y en la que él se había salvado a duras penas. “La mar, el lugar más precioso y terrible del mundo” pensaba el capitán. Y era cierto. Ningún otro lugar podía ser a veces tan hermoso, como el atardecer de una playa solitaria, y a veces tan terrible, como la noche que estaban viviendo. Mientras tanto, el último de los tripulantes se precipitaba a las frías aguas del océano. Sólo permanecía en el barco el capitán, que aguantaba a duras penas y ni siquiera tenía fuerzas para seguir pensando. Otra ola gigantesca terminó de arrasar el navío, que volcó y se hundió para siempre junto con su capitán.

El sol se elevaba en el horizonte. El mar estaba completamente tranquilo. Ni una pequeña ola surcaba su superficie. Parecía prácticamente imposible que la noche anterior una tempestad tan terrible hubiera arrasado el barco. Como dice el refrán, después de la tormenta siempre llega la calma.

Una respuesta to “La tormenta”

  1. Sergio Says:

    Está bastante bien. Eso me recuerda que yo también escribí otra a la misma edad. Oye, lo mismo nos podemos hacer literatos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: