El cuento número trece

Aunque no son ni lo bastante viejos para ser valiosos exclusivamente por su antigüedad ni lo bastante importantes para despertar el interés de los coleccionistas, los libros a mi cargo significan mucho para mí, aún cuando la mitad de las veces resultan tan aburridos por dentro como por fuera. Por muy banal que sea el contenido, siempre consigue conmoverme, pues alguien ya fallecido consideró esas palabras tan valiosas como para merecer ser plasmadas por escrito.

El cuento número trece, Diane Setterfield

Hacía dos o tres meses que no leía una novela. Demasiado. Me suele pasar, un tiempo sin coger un libro y en cuanto empiezo a leer uno, si me engancha, me lo leo en menos de una semana. Y eso me ha ocurrido con El cuento número trece. No suelo hacer crítica de libros (para eso, mejor sitios como éste), pero ya que he estrenado blog hace una semana aprovecho para escribir mis impresiones.

Los primeros capítulos me gustaron. Y mucho. Están llenos de pasión por los libros y nos dejan pasajes como el que he citado arriba.

Conforme se nos introducía la trama decimonónica, me decepcionó. Desde luego, no se puede decir que se trata de un libro de acción, de los que pasan mil cosas y que a mí me encantan. Sin embargo, está muy bien escrito y consigue mantener el misterio suficiente para que tengas que seguir leyendo. Pero tampoco esperemos grandes sorpresas a lo largo de la trama, de hecho, ahora mismo sólo recuerdo un suceso que me dejase con la boca abierta.

En resumen, es una manera distinta de contar un relato decimonónico, bien expresado y que a ratos incluso te engancha bastante. Que nadie espere grandes cosas de esta novela, pero no me arrepiento de haberla leido.

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Una respuesta to “El cuento número trece”

  1. Javier Cercas Rueda Says:

    Me asombra que siga vendiéndose un libro tan mediocre como este, publicado en nuestro país hace ya un par de años casi. La autora se separa de sus maestros inspiradores (Austen, las Brönte, Collins, Eliot y Dickens) al plantear el contenido de su historia: la mayoría de los protagonistas son seres poco corrientes, a un paso de la locura. No se describen sus frecuentes comportamientos enfermizos y morbosos pero están siempre presentes, configurando una atmósfera de irracionalidad y abandono que disgustará a cualquier lector mínimamente sensible y equilibrado.

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